Diamantes de conflicto en Sierra Leona, Angola y Liberia
Los diamantes de conflicto, llamados a menudo diamantes de sangre, son diamantes en bruto que los grupos armados emplean para pagar la guerra. El término se afianzó a finales de la década de 1990, cuando tres guerras mostraron cómo los diamantes aluviales, que pueden extraerse de los lechos fluviales con palas y cribas, podían sostener ejércitos rebeldes.
En Angola, el movimiento rebelde UNITA obtuvo de los diamantes, según las estimaciones, US$600–700 millones al año a finales de la década de 1980 y principios de la de 1990. El Consejo de Seguridad de la ONU prohibió en junio de 1998 la compra de diamantes angoleños sin certificado gubernamental, y el informe de Global Witness de diciembre de 1998, A Rough Trade, nombró a las empresas y los gobiernos implicados. En Sierra Leona, el grupo rebelde RUF controló zonas diamantíferas durante una guerra civil que, de 1991 a 2002, mató a unas 75,000 personas y se hizo tristemente célebre por la mutilación de civiles. La vecina Liberia, bajo la presidencia de Charles Taylor, cambió armas por diamantes del RUF y los exportó como propios, y el Consejo de Seguridad prohibió las exportaciones de diamante en bruto de Liberia en marzo de 2001. El Tribunal Especial para Sierra Leona condenó a Taylor en 2012 y lo sentenció a 50 años de prisión.
Las campañas de las ONG y, más tarde, la película de 2006 Blood Diamond, dieron a conocer el asunto a los consumidores y empujaron a productores, comerciantes y gobiernos hacia un sistema de certificación.